lunes, 5 de diciembre de 2011

Las Aventuras del Conductor Correcto III: ‘Carlino’

Tercera entrega de las moralizantes Aventuras del Conductor Correcto.

Que apaciblemente conduzco cuando la carretera está a rebosar!

La gente pone cara de perro.
Las sirenas resuenan, la gente se enfada y pone cara de perro, y yo me tomo las cosas con calma y parsimonia, no tengo ganas ni necesidad de ponerme nervioso solo porque a todo el mundo se le ha antojado ir a ver unas lucecillas de colorines. Si todo el mundo quiere ir al centro no es culpa mía. Demasiado sufro esta situación a la hora de encontrar una plaza de aparcamiento libre en un día como este como para cabrearme porque el trafico va inevitablemente lento.

...unas lucecillas de colorines
Así que me encontraba yo conduciendo tan feliz escuchando alguna bella canción lenta de Manowar (de esas que hablan de ir al Valhalla tras una vida dedicada a masacrar totalmente a tus enemigos) mientras buscaba un sitio donde dejar el coche. Después de cuatro vueltas a la zona me encuentro con un aparcamiento algo justo para mi coche en una calle considerablemente estrecha. 'Nada que no haya hecho antes' me digo.
Sitúo mi coche junto al que está a continuación de el hueco vacío, pongo el intermitente izquierdo, la marcha atras... El coche que está justo detrás mia (uno azul) me pone las luces largas. ...¿que cojones?
Lo ignoro totalmente y sigo haciendo la maniobra marcha atras con muuucha tranquilidad.
El coche azul me quita las luces largas y empieza a pitarme. Miro por el retro y veo que el azul es bastante mas corto que el mio; entraría en el hueco sin ningún problema. Me da igual, lo vi yo primero y SE que puedo meterlo en el sitio. No es la primera vez que meto mi coche en un sitio algo justo.
La calle es estrecha y mi coche no está totalmente dentro de la plaza, así que el otro no puede continuar calle abajo, no le dejo espacio suficiente.
Pongo primera y el volante totalmente recto y avanzo un poco. Mas pitidos. Giro el volante totalmente a la izquierda y pongo la marcha atras a ver si puedo meter totalmente el coche. Aun no.
Mas pitidos y fogonazos de luces, no solo del azul, detrás se han congregado al menos 6 coches que pitan y hacen ruido.
Vuelvo a poner la primera y el volante totalmente recto, avanzo un poco, giro a la izquierda el volante, pongo marcha atras. Mientras tanto una cacofonía sinfónica de pitidos se superponían con los Manowar.
Y entonces si, mi coche entró en el sitio.

La señora (dramatización).
El Azul pasó lentamente a mi lado, lleno de gente. La señora que conducía, cuyo rostro se asemejaba al de un Carlino, me dedicó unas palabras:
-GILIPOYA, ¿NO VE QUE NO ENTRA EN ER APARCAMIENTOH?
A lo que yo le respondí con mi cachaza habitual:
-Ha entrado ¿no?
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