domingo, 31 de julio de 2011

Un día más de trabajo (Prostitución)

Me apreté la bufanda con cuidado de no atraparme el cable de los auriculares del mp3 mientras el tren de cercanías se paraba.
Ciertos días, especialmente aquellos en los que ni siquiera un té doble con azúcar moreno me ha despertado bien, el mp3 es lo que evita que pegue cabezadas.
Me suena la canción Kingdom Come de Manowar.

Feel the white light the light within
Siente la luz blanca, la luz de dentro
Yeah it burns a fire That drives a man to win
Arde un fuego que lleva a el hombre a ganar
For all of us waiting your kingdom will come
Por todos nosotros esperando que venga a nosotros tu reino
Una canción alegre y esperanzadora.

Fui el único del vagón que se bajó en la parada del polígono industrial cuando las puertas se abrieron.
A través de unos ojos recién deslegañados veía el sol, que emitía una luz fría y distante como la de un tubo fluorescente.
Al salir del tren hacía un frío de mil pares de demonios, y lo único que disipaba un poco el gris de la mañana era la canción que sonaba en mi mp3, sin embargo yo andaba como un zombi, por inercia, y apenas me di cuenta cuando acabó la canción y empezó la siguiente.

Al girar una esquina la volví a ver, como siempre. Se había convertido en una visión habitual, pero eso no hacia que me impactara menos, todo lo contrario, se me retorcía el alma cada vez mas al verla en lo que para ella era un día mas de trabajo.
De pie, alta y en ropa interior. Calentaba su tiritante cuerpo con un fuego que ardía frente a ella, dentro de un cubo de metal, mientras miraba con desgana y resignación los coches que pasaban.

Tres semanas antes, cuando pasé ante ella por primera vez, me miró un instante a los ojos. Ella seguramente solo miraba un posible cliente. Los posibles clientes solo verían mercancía en ella. Yo vi penurias sepultadas tras mucho maquillaje.
El siguiente día volvió a echarme la misma mirada. Y el siguiente, y el siguiente. El quinto día ni me miró.
Ese fin de semana me acordé de ella, de sus ojos tristes, y tomé una decisión.

El lunes, al pasar a su lado la miré y le dije ‘Hola, buenos días’.
Lo dije sin detenerme, solo la estaba saludando. Es lo menos que se puede hacer con alguien a quien te cruzas a diario.
A partir del siguiente día empezó a devolverme el saludo.
‘Hola, buenos días’. ‘Hola’
Jamás nos dirigimos más palabras que esas.

Así pues, ese día, como todos los anteriores le dije ‘Hola, buenos días’.
Sus ojos se cruzaron con mi mirada, estaban apagados y sin vida, como una vela a la que se le esta acabando la mecha, iluminados por el fuego a sus pies (ese si ardía con fuerza).
Ella me devolvió el saludo, y en ese momento tome consciencia de la canción que llevaba ya unos minutos sonando en mi mp3: Pleasure Slave.

Woman Be My Slave
That's Your Reason To Live
Mujer, se mi esclava
Esa es tu razón para vivir

Yo y mi maldita manía de meter los discos completos en el mp3, incluyendo las canciones que no me gustan. Sintiéndome bastante miserable y sin dejar de andar apagué el mp3 y lo guardé.
Con desgana y resignación, dirigí mis pasos a la empresa en la que estaba de prácticas.
Un día más de trabajo.

-------------------------------------------------------------------------

Los últimos meses me lo han dicho, para mi gusto, demasiadas veces. Claro que tratándose de lo que se trata, con que me lo digan una vez ya son muchas. Y dos demasiadas.
Me refiero a cosas tipo:
‘Illo, te vendrías a tal puticlú?’

Invariablemente supongo que están de broma (inocente que es uno), aun así mi respuesta siempre es del tipo:
‘Yo no pago por eso’

Se que están en serio cuando su contestación es:
‘Como se nota que nunca lo has hecho’ o ‘No sabes lo que te estas perdiendo’

Mi respuesta, invariablemente, es:
‘Si la prostituta se lo va a pasar bien ¿porque no me paga ella a mi?
y si no se lo va a pasar bien ¿Qué sentido tiene?
Además ¿Por qué iba a querer yo nada con una tía a la que ni conozco y que encima solo va a quitarme las penas porque le voy a pagar?’

Aquí suele venir una sarta de argumentos tipo:
‘Tías esculturales que tu nunca conseguirías de otra manera’
‘Irse de putas lo hace todo el mundo’
‘Te gastas lo mismo que en una novia pero sin las cosas malas’ (LOS COJONES)

Por supuesto en estas conversaciones no me meto ya a hablar de ETS y cosas de esas, es un argumento demasiado fácil de soltar y, en mi opinión, inútil contra fumadores (si les da igual meterse en la boca palitos de cáncer, es normal que no les importe meter otras cosas en otros sitios que pueden tener como consecuencia otras enfermedades).

Como digo, mis argumentos en contra de la prostitución normalmente no tienen nada que ver con hablar de enfermedades o de la dignidad y la seguridad de las mujeres que se ven en esa situación.
No me malinterpretéis, pienso que, si no lo han elegido ellas libremente, lo que viven es una tragedia por la que nadie debería tener que pasar (¿o no habéis leído la introducción?, son hechos reales lo que cuento en ella), pero aquel que ha decidido pagar por sexo ya le ha entrado esta información por un oído y le ha salido por el otro.
Mis argumentos en contra tampoco tienen nada que ver con que piense que el sexo solo es lícito con una pareja estable. Tampoco me he pronunciado en contra o a favor de la legalización de la prostitución en este texto.
Y no lo hago sencillamente porque ni es la función de este texto ni he llegado a plantearme nunca pagar por esos servicios, mis argumentos en contra se fundamentan, sencillamente, en que MI autoestima y MI propia dignidad me impiden pagar por algo así.
¿Qué hay algunas que lo hacen porque quieren? Bien por ellas, pero no por eso me va a parecer menos humillante (OJO, humillante PARA MI) siquiera plantearme pagar por sexo.

No me gustan las personas materialistas, así que si una tía quiere algo conmigo SOLO porque le pague una copa o una cena no me interesa, ¿Por qué iba a interesarme entonces una que solo esta conmigo porque le estoy pagando?
Tengo, como (casi) todo el mundo, cualidades y atractivos suficientes como para que me deseen por mi mismo, por eso considero de género absurdo el pagar por sexo.

Me han dicho que pienso así ahora porque soy ‘joven e idealista’ y que ‘la vida aun no me ha puesto en la situación necesaria’, que ‘algún día recurriré a pagar por sexo’. Que ‘SIEMPRE lo acaba haciendo TODO EL MUNDO’.
A todos ellos les aviso que les mandaré un corte de mangas desde mi lecho de muerte después de una vida en la que jamás, repito, JAMÁS recurriré a pagar por eso.




No quiero acabar el texto sin transcribir, más o menos de memoria, una conversación que tuve con un individuo (cuyas características principales eran ser muy simple y gritar mucho) hace unos años.
Él ‘Tu te vienes de putas conmigo, ¿verdad?’
Yo ‘No’
Él ‘Venga, no seas borde, vente’
Yo ‘No me interesa’
Él ‘No tienes ni idea de cómo es’
Yo ‘Vamos a ver ¿Cuánto vale?’
Él ‘Quince euros’
Yo ‘Tío, por quince euros me compro un mazo de Magic nuevo’
A continuación empezó a gritar al modo de los monos mientras decía cosas que ni escuché.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...